Buscando un camino 

Por Claudia Belou

 

Si cada vez que se empieza a recorrer un camino, uno supiese donde va a llegar, cómo y cuándo, tal vez se perdería el vivo interés por alcanzar una meta. La vida es sin dudas una sucesión de cambios que nos van llevando de una puerta a la otra, en donde lo único que podemos dar por seguro, es el cambio. Si no es posible aceptar esto en la vida, la consecuencia puede llegar a ser la frustración, la desilusión, una terrible sensación de agotamiento como consecuencia del exceso de esfuerzo para mantener las cosas como queremos que sean.
 
La consigna podría ser dejarse fluir. Alguien me dijo una vez: "Eso es muy cómodo! Pero ¿cómo voy a lograr mis objetivos si no hago fuerza para que se cumplan? Obviamente uno va a pelear por lo que quiere para sí mismo. Ahora bien ¿qué sucede cuando eso que uno quiere no depende sólo de uno mismo? ¿Es posible empujar a aquellas personas con las que nos relacionamos para que se inclinen para el mismo lado de la balanza que uno desea, aún sabiendo que no es lo que están buscando? ¿Podemos saber a ciencia cierta si es bueno para ellos, para el tramo del camino que están recorriendo en su vida? ¿Es posible que por un momento nos pongamos en sus zapatos? ¿Estaríamos de esa forma utilizando nuestra comprensión o nuestra capacidad de vivir en armonía con el medio en que nos movemos, o estamos simplemente intentando remar contra la corriente en el deseo que los otros tomen el mismo camino que nosotros? ¿Qué sucedería si dejásemos de hacer fuerza, sin por ello dejar de avanzar en lo que nos concierne? Aquí cabría destacar la diferencia entre ir hacia adelante y hacer fuerza para ello. Creo que es evidente que si camino por un trecho de sendero, libre y con entusiasmo, no voy a llegar al final con la misma energía que si lo recorro con varias personas sobre los hombros.....
 
Además sería importante tener en cuenta que tal vez los sucesos tomen un rumbo inesperado.... ¿De qué serviría entonces poner resistencia para que tal cosa no suceda? Qué resultado se obtendría, además del agotamiento? ¿Cómo vería el lector la imagen de una persona que empuja una puerta giratoria, y quiere entrar por el lado opuesto al sentido en el que está girando para el ingreso? ¿No sería más fácil seguir la corriente..?
 
Estos y mil interrogantes más podrían aparecer si uno pudiese tomar distancia de los hechos y verlos desde afuera, cambiando de posición. Pregúntese entonces tal vez el lector en qué areas de su vida está poniendo resistencia o haciendo fuerza y tal vez descubra cuánta energía podría ahorrar para utilizarla en aquello que sí depende de sí mismo. Es probable que esto solo lo lleve a mayores logros y una vida más productiva y llena de paz.
 
 
Vale la pena probar ¿no es cierto?