Comprometiéndonos con nosotros mismos... 

Por Claudia Belou

 

 
¿Cómo evitar que las preocupaciones nos pasen por encima? ¿Cómo lograr encontrar un momento de paz en medio de este caos? Estas son algunas de las preguntas que más se escuchan en estos días.
Sin duda estamos atravesando por momentos sumamente difíciles a nivel nacional y mundial. No obstante, es indudable que podemos rescatar algo, aún de las peores situaciones. La presión externa nos empuja a ponernos más creativos, a sacar de nuestro interior viejos recursos olvidados desde hace mucho tiempo. Quien sabe sacar provecho de una crisis, siempre sale de ella renovado, con nuevas fuerzas. Obviamente si sólo nos conectamos con el vaso medio vacío, sólo podremos lamentarnos de lo que nos sucede. El vaso medio lleno nos da la posibilidad de ver que el sol brilla cada día, aún debajo de las nubes, porque sin él no podríamos vivir. Que tenemos amor siquiera en un ave que anida bajo nuestra ventana. Que nunca estamos solos porque vinimos al mundo a enseñarle a las personas a nuestro alrededor a volar por sí mismas, por lo tanto no podemos obligarlas a que se queden para cuidarnos, ya que nos estaríamos privando de la posibilidad de volar nosotros también.
Los indios norteamericanos, en su sabiduría ancestral, comparaban las personalidades del hombre con cuatro animales:
El búfalo, que a pesar de los obstáculos, siempre tiene la fuerza interior para arremeter con los obstáculos, por más grandes que sean, y vencerlos para seguir adelante.
El Aguila, que elevándose sobre la cima de la montaña es capaz de ver las circunstancias en su verdadera perspectiva, alejándose, no dejándose avasallar por las emociones y permitiéndose tomar decisiones desde un punto de vista más objetivo.
El oso, que se mete dentro de su cueva para meditar y descansar mientras el crudo invierno pasa, evitando así desgastar todas sus energías luchando contra el clima, que en definitiva no puede modificarse.
Y finalmente el ratón, que anda de un lado para otro moviéndose constantemente a ras del piso, preocupado por conseguir su sustento, olfateando cuáles son los mejores lugares para conseguirlo y consciente de qué artimañas utilizar para poder lograrlo.
Evidentemente, el ideal sería una combinación de las cuatro personalidades, cosa que cada uno de nosotros no suele tener. Pero ellos trabajaban desde los opuestos ubicándolos en los puntos cardinales. Al norte, el águila, que podía enseñarle al ratón, ubicado en el sur, una visión más global de las cosas, mientras que el ratón le daba recursos en las pequeñas cosas cotidianas al águila.
Al oeste el búfalo, que con su fuerza  permitía plasmar al oso, situado en el este, sus geniales ideas generadas durante el período de introspección, y este a su vez, le proporcionaba al búfalo la capacidad de reflexionar antes de actuar, de modo que le evitaba despilfarrar sus fuerzas en actos descontrolados o contra un objetivo imposible.
Si pudiésemos por un instante elevarnos como el águila y ver las cosas desde la cima de la montaña, tendríamos la real dimensión de lo que significan los problemas que, desde la visión de un ratoncito que se mueve a nivel del piso, sólo nos causan dolor. Si pudiésemos como el oso, reflexionar sobre el aprendizaje que nos dan las cosas que suceden a nuestro alrededor, tal vez seríamos más ecuánimes y nos enriqueceríamos con cada "fracaso", que en definitiva como he dicho otras veces, no es más que un resultado, aunque tal vez no haya sido el que deseábamos.
Tenemos la fuerza, la inteligencia, la capacidad de desinvolucrarnos de los dramas cotidianos, los recursos internos y la reflexión necesarias para salir de cualquier situación, si no nos dejamos arrastrar por las noticias alarmantes, y el sufrimiento de nuestros estados mentales.
Es posible encontrar la paz a pesar de todo. Sólo debemos confiar en que esto también es un ciclo que va a terminar, como todos los demás, pues el mundo sigue girando y no es estático. Y mientras esperamos que nuestros problemas se solucionen, también podemos aprender a disfrutar de aquello que no nos da el dinero, que hemos dejado en el olvido de tan preocupados que estamos por nuestro poder de adquisición. Tenemos tanto a nuestra disposición! Por qué no empezar a buscarlo y cambiamos nuestra conciencia, a la espera que cada pieza caiga en su lugar en el rompecabezas?
Indefectiblemente va a ser así, cuando dejemos de hacer fuerza y permitamos que esto suceda.......