¿Dónde se escondió la Felicidad?... 

Por Claudia Belou

 

 
A veces creemos que la Felicidad está al alcance de la mano y ¡PAF! en un abrir y cerrar de ojos, algo pasó y se esfumó.  Se perdió, se escapó, se escondió ....... y ¿dónde se habrá metido?
 
Comienza la búsqueda y los seres humanos nos disponemos a hacer cualquier cosa con tal de encontrarla.
 
Nos sentimos capaces de enfrentar dragones, de saltar sobre precipicios, de caminar sobre el agua o el fuego........ Hasta que, como en todo desafío, empiezan a aparecer las vallas.
 
Los obstáculos que se suceden van haciendo que, desde nuestra percepción tan humana, la Felicidad vaya más rápido y empiece a sacar ventaja. A tal punto que de golpe se pierde de vista.  ¿Será que nunca se dejará alcanzar? ¿Será que no es para nosotros? ¿O ....... será simplemente que no está donde la estamos buscando? ¡Mmmmmmm! ¿Y si fuera esto último? ¿Dónde habría que buscarla?
 
Pues yo opino que en los lugares donde no hemos buscado aún. Es decir que los seres humanos creemos que la felicidad está lejos. Que es inalcanzable. Y no podemos comprender que no la vemos porque está delante de nuestras propias narices. Está en la gota de rocío, en el sol que se proyecta en una explosión de colores en un atardecer, en el canto de un pájaro cerca de nuestra ventana, en el amanecer y ver el día, en el atardecer y contemplar las estrellas, en la música que nos acompaña, en la danza interior, en nuestro sueño de niño, en la posibilidad de ser uno mismo, en nuestras ilusiones, en el camino que recorremos para ir en su búsqueda, en el camino que dejamos atrás con obstáculos vencidos y con pruebas de las que aprender. Está en el murmullo del agua, en la quietud de la piedra y en el soplido del viento.
 
Está en todo eso y mucho más. La Felicidad no es un estado social. Es una luz que nace dentro de cada corazón. Es la fuerza que impulsa a cada alma a ser individual y al mismo tiempo, parte de un todo. Es aquello que nos hace sentir la necesidad de dar y la alegría de ver a alguien feliz. Es la pasión que nos impulsa a seguir nuestro camino y la certeza de saber que lo recorremos del mejor modo con las elementos con que contamos, y al mismo tiempo que podremos siempre encontrar otros recursos para enriquecer nuestra capacidad de crecimiento.
 
No podemos buscar la Felicidad afuera ni en personas ni en bienes materiales.  La sensación de alejamiento y la frustración es lo más fácil de obtener si lo encaramos de este modo.
 
Ella está en nuestro interior, somos nosotros, es parte de nuestro ser, y representa la luz que cada uno de nosotros lleva dentro. Si comprendemos que lo único que hace falta es que tomemos conciencia de que allí está y que sólo tenemos que abrirle las puertas de nuestro corazón para que se haga presente, habremos iniciado el camino que nos lleve directo a nuestro objetivo. La concreción de nuestro sueño más preciado:
SER FELICES.
 
La invitación es a cada uno para buscar las herramientas a fin de encontrar la dicha dentro de sí mismo y que así la proyecte en cada persona de su entorno y juntos, crear un mundo mejor.