EL ARTE Y LA SANACION 

Por Claudia Belou

 

Cuántas cosas yacen en nuestro inconsciente!
 
 
Y cuántas de ellas jamás alcanzan la superficie!
 
 
Aquellas que pensamos y no podemos decir. Las que sentimos y no podemos expresar por temor, enojo, rabia, angustia...... Es fácil deducir que todo aquello que va quedando no dicho, no expresado, en algún momento se hará visible en nuestro estado de ánimo y más adelante en el cuerpo en forma de enfermedad, de problema, de malestar.
 
 
La expresión plástica tiene la gran ventaja de conectarnos con aquello que queda guardado muy dentro de nosotros. Como decía el pintor Fernando Fader, "sólo puede expresarse en una obra algo que primero se sintió en las entrañas".  Aquello que por momentos es tan difícil sacar a través de la palabra, puede hacerse visible en un dibujo, en una pintura, en una escultura, en la música o en cualquier otra expresión plástica que toque lo más profundo de las emociones.
Es por esta razón que no todos utilizamos la misma forma de manifestación. Hay quienes se conectan con la fuerza infinita de la línea y crean un dibujo. Otros con la explosión del color. La música expresa sensaciones su magia que por momentos parece que nos levanta del piso. Lo que queda corporeizado dentro de nuestro ser, puede liberarse a través de la escultura.
 
 
En cualquier caso, la expresión plástica estará permitiendo el libre fluir de los factores internos que desde la hipersensibilidad y la capacidad de filtrarlos desde las creencias y las emociones de cada persona, son inclusive capaces de generar molestias e incluso síntomas de enfermedad en el cuerpo.
 
 
El ser humano cuenta con innumerables recursos para evitar caer en dolencias físicas, sin embargo, pocas veces se sirve de ellas.  En el caso de la plástica, muchas veces se escucha decir "yo no sé nada de arte" o "yo no sé dibujar (pintar, etc)". ¿Acaso sabemos cómo liberarnos de nuestras penas? ¿Sabemos cómo enfrentar emociones tales como el miedo, el dolor, la angustia? En general estas surgen sin que estemos preparados para hacerles frente. Y la expresión plástica, al no ser racional, sino puramente emocional, es una herramienta natural, intuitiva, que ayuda a descubrir los recursos con los que contamos para trabajar esos otros "desafíos" también originados en el inconsciente. De modo que cuando nos entregamos a ella, nos dice qué y cómo hacerlo.
 
 
La expresión plástica no es pensada. Es intuición pura, es nuestro sabio interno que viene en nuestro auxilio para liberarnos de las pesadas cargas que vamos introduciendo en nuestra persona. Sólo debemos darnos el permiso de ser nosotros mismos frente a nuestra creación. Sin miedo a ser criticados. Quienes vean el resultado de nuestra tarea, jamás podrán juzgar aquello que surgió de nuestra fibra más íntima, no podrán compartir la emoción que nos produce el hecho de crear. Y no podrán emitir un juicio de valor sin saber hasta qué punto eso que hemos puesto en nuestra obra, nos ha permitido liberar lo que estaba dañándonos. Pensemos sino, qué sentimos al observar un dibujo de un niño. ¿Somos capaces de decir: "Qué feo!"? Por supuesto, no somos niños, somos adultos! Pero la única diferencia es que tenemos más autoexigencia y más mandatos. En nuestra capacidad de expresarnos, podríamos ser exactamente igual de espontáneos que ellos....... si quisiéramos, por supuesto.
 
 
Cualquier manifestación artística es válida: la música, el canto, el baile, la plástica, la escritura. Una vez iniciado el camino de la creación, podemos estar totalmente conectados con nuestro ser interior y sentirnos más liberados, más en paz, más en contacto con la alegría de sentir la creatividad, capaz de generar nada menos que el deseo de vida.
 
 
En una palabra, si nos atrevemos a dejar de lado las trabas de nuestro ser racional, y nos lanzamos a la aventura de crear, estaremos más conscientes de haber iniciado el camino de la sanación en nuestra totalidad: cuerpo, mente y espíritu.