Elm (Olmo)... 

Por Claudia Belou

 

 

El ocuparse de otras personas puede ser algo muy gratificante si también tenemos en cuenta nuestras propias necesidades y no nos olvidamos de ser nosotros mismos.

Las personas responsables, suelen cargarse con más cosas de las que en realidad les corresponden. Son capaces  de llevar sobre sus espaldas a muchas personas, o situaciones, sin darse cuenta que éstas absorben su energía. Dan mucho desde su cabeza y no son capaces de recargarse con energía espiritual. Llegado un momento, el agobio por dicha carga es tal, que sienten que ya no son capaces de seguir adelante.

Dicha sensación de flaqueo corresponde al estado negativo Elm. Esta flor ayuda a quienes habiendo dado tanto de sí mismos con seriedad y responsabilidad, se encuentran en un momento dado dudando de poder cumplir con todas las grandes responsabilidades que se han auto impuesto.

Por lo general se trata de personas en las que se puede confiar, por ser conocedoras, capaces y constantes, en todo lo que emprenden. Empresarios, médicos, organizadores de todo tipo de tareas o grupos, personas que tienen a cargo personal, o puestos de responsabilidad, o que emprenden muchas tareas simultáneamente por creer excesivamente en su propia capacidad, pueden verse sorprendidos por la sensación de agobio característica del estado negativo Elm. Dichas personas, en un momento dado de su actividad, se ven acosadas por pensamientos de duda, sin comprender que se trata simplemente de una sobrecarga y no de un fracaso en su posibilidad de completar lo que asumió.

Tomando Elm la persona logra parar, tomarse un respiro y reorganizarse, delegando. Así desaparece esa sensación de ser superado por la intensa tarea, sin llegar a agotar sus fuerzas y sobre todo, reencontrando un equilibrio interno, desde que aprende a asumir menos tareas y a confiar en los demás el resto.

Elm actúa abriendo las energías del centro del  corazón, permitiendo que nos abramos y demos nuestro amor, pero también enseña a pedir ayuda cuando se necesita, y así evitar sentirse abrumado.

Es una flor liberadora, pues permite que la energía del amor circule en ambas direcciones: brindando y recibiendo. Es por ese motivo que Elm permite el flujo normal hacia y desde el ser. Impide que la mente domine al corazón, y que la fuerza del pensamiento que poseen generalmente este tipo de personas, no anule el caudal de la fuerza de su Yo superior.

¿Por qué será que la llaman la flor del cirujano? Pues un cirujano sin duda posee gran habilidad en lo suyo pero aún así, en un determinado momento, puede sentirse agobiado por la responsabilidad que significa tener una vida en sus manos.

La duda que se presenta en ese caso no es de tipo Cerato, que pregunta a todos porque nunca está seguro de sus propias decisiones, ni tampoco la de tipo Larch, que se amedrenta y no logra ponerse en acción, dejando que las oportunidades se le escapen de las manos. Aquí se trata de una sensación de bloqueo momentáneo, provocado por exceso de carga, en personalidades seguras de sí mismas que permiten que otros se apoyen en ellos. Sienten que no les pueden fallar y asumen mucho más de lo que son capaces de hacer por sí mismos porque les cuesta delegar.

Elm vuelve a plantar a las personas sobre su eje, concientizando que necesitan ayuda y deben confiar parte de la tarea a otros y también les permite ver que la ayuda también puede venir desde lo más profundo de su ser, desde la comprensión de su verdadero rol en este plano.

Tal vez es tiempo de ver en qué cosas asumimos responsabilidades, que nos alejan del “sé fiel a ti mismo”.