NECESITAMOS NUEVOS VIENTOS... 

Por Claudia Belou

 

 
Hoy, ante la necesidad de cambio, cada uno de nosotros se pregunta: "Cómo puedo hacer algo? Hacia donde me oriento?"
 
 
Lo importante no es hacer el cambio, sino tener la actitud del deseo de efectuarlo. Muchas veces las circunstancias no permiten que llevemos a cabo de inmediato aquello que nos proponemos hacer, y vemos que nuestros propósitos se dilatan interminablemente. Lo más común es que comencemos a hacer fuerza en contra de todos los obstáculos para lograr el obejtivo a pesar de todo.
 
 
El desgaste energético que esto implica es enorme y no tomamos conciencia que tal vez, la cantidad de inconvenientes que aparecen, tienen que ver con una señal que nos indica que tal vez hayamos errado el camino, o al menos parte de el.
 
 
Así como el cuerpo nos da señales a través de los síntomas para que entendamos una lección de vida, los problemas son oportunidades que tenemos para reconocer la posibilidad de crecer, no necesariamente en el rumbo que nos hemos trazado, sino más bien en un área que probablemente no hayamos explorado aún. Y la sorpresa está en que cuando nos decidimos a incursionar en el área nueva, las cosas empiezan sorpresivamente a funcionar en forma más fluida y nuestras gestiones son más eficaces, o comienzan a aparecer soluciones para cosas que nos parecían insolubles.
 
 
Lo cierto es que cuando algo no va, mejor busquemos nuevos vientos o simplemente nuevas opciones para resolver algunos aspectos de lo que estamos trabajando, porque lo más seguro es que de algún modo se nos esté mostrando que estamos yendo contra nuestra propia energía. ¿A quién se le ocurriría por ejemplo empujar un vehículo descompuesto de contramano en una avenida muy transitada? Sin embargo, esto es lo que hacemos en general cuando algo empieza a salir mal. Insistimos, gastamos cantidades enormes de energía sin saber dónde vamos a llegar y de golpe nos embarga un sentimiento de saturación y explotamos sin medida, o estamos exhaustos y sin fuerzas para seguir adelante y declaramos estar "bajoneados".
 
 
La solución es rápida. Hacer un exhaustivo análisis de qué es lo que no se está logrando, y considerar la posibilidad de un ajuste en esa precisa área, permitirá no solamente superar los obstáculos sino además estimular nuestra creatividad, como así también nuestra capacidad de "soltar" y no apegarnos a las cosas. Esto nos da la oportunidad de ver con claridad las nuevas puertas que se abren ante nosotros y que a veces, por estar enfrascados en una idea, no logramos identificar. Nos permite conservar enormes cantidades de energía que volcamos inútilmente en situaciones sin salida y nos da una permanente sensación de seguridad, basada en el hecho de saber que los nuevos vientos, siempre nos llevarán a un puerto mejor, aunque le temamos al cambio. No en vano dice el refrán que "renovarse es vivir". Y aceptar el desafío, sin duda es crecer. Tomemos por tanto las riendas de nuestra vida y evitemos que sean las circunstancias quienes decidan por nosotros.